Hedy Lamarr y el WiFi

Hedy Lamarr y el WiFi

La historia ha sido injusta más de una vez, y en el caso de Hedy Lamarr su belleza opacó no solo su inteligencia sino su invensión.

Hedy en realidad se llamaba Hedwig Eva Marie Kielser y nació el 9 de noviembre de 1914 en Viena. Hija única de una familia muy apegada al arte y la cultura, y con una inteligencia impresionante, decidió empezar su carrera de ingeniería al terminar el colegio. Sin embargo, al poco tiempo abandonó sus estudios para dedicarse a la actuación.

Su primera película, Éxtasis, fue demasiado polémica para la época ya que mostraba un orgasmo femenino en pantalla. La película fue censuraad y Hedy, en ese entonces Hedwig, fue avergonzada por su decisión.

Por eso, cuando Friederich Mandl, gran empresario de armamentística que suministraba a Hitler y Mussolini, decidió pedir su mano, sus padres aceptaron rápidamente.

Lastimosamente para Hedy, este fue un matrimonio de terror. Su esposo era demasiado celoso y la llevaba a sus reuniones como lo peor que ella podía imaginarse: como una esposa de trofeo. Por esta y otras razones, decidió retomar un poco sus estudios más académicos y aprovechaba las reuniones de su esposo para conocer más sobre lo que estaba pasando.

Harta de la falta de libertades, huyó de su esposo y se fue a Estados Unidos, donde conoció al productor Louis B. Mayer, quien fue el que le sugirió el cambio de nombre para que nadie la relacione con su polémico inicio en el cine. Participó en alrededor de 30 películas y se convirtió en la sensación de los años 30.

En 1941 el mundo se encontraba en una posición alarmante, varios países se encontraban en guerra y otros estaban listos para participar. Fue entonces que Hedy se volcó a ayudar a crear transmisiones más seguras, cuando en 1940 un barco lleno de refugiados fue derribado por un submarino alemán, gracias a que interceptaron las comunicaciones.

Aquí nace lo que luego nos llevaría a tener el WiFi.

Hedy ideó un sistema simple pero indescifrable. La premisa era poder crear transmisiones menos interrumpidas y más seguras.

En ese entonces, las comunicaciones por radiofrecuencia eran tan largas, que con un barrido rápido, los Nazis podían interceptar la señal, triangular el lugar de emisión, y atacar a los emisores o adelantarse a los receptores.

¿Pero qué pasaría si los mensajes fueran más cortos y de frecuencia aleatoria? La idea de Hedy Lamarr era que los mensajes fueran divididos en partes pequeñas, y que tanto el emisor como el receptor tengan un código para un salto de frecuencia en donde podían continuar con el mensaje. Así, aunque podían interceptar una señal, el siguiente salto era desconocido. A este sistema ahora se lo conoce como FHSS, o transmisión de espectro ensanchado por salto de frecuencia en español.

El proyecto fue concretado y presentado al gobierno de los Estados Unidos con la ayuda de George Anthiel, músico e inventor que había logrado años antes sincronizar 16 pianolas sin ni un solo cable.

George y Hedy trabajaron durante 6 meses en el proyecto, hasta tener un sistema completo y con diagramas finales de su invento.

A pesar de su gran avance, el sistema no fue usado sino casi 20 años más tarde, durante la crisis de los misiles, la Guerra Fría y Vietnam.

¿Cómo está relacionado esto con el WiFi?

El invento de Hedy Lamarr demostró ser de gran ayudar para el tema militar, y luego pudo ser aplicada para la ingeniería civil. Así, desde el nacimiento del WiFi, el FHSS permitió que esta sea una opción estable y segura de conexión. También permite recibir diferentes señales rápidamente de varios satélites para el GPS de tu teléfono, la conexión 5G y el Bluetooth.

Pero como habíamos comentado al principio, la belleza de Hedy Lamarr hizo que sus invenciones y avances queden en segundo plano.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Hedy retomó el cine, pero sin fortuna. Su vida personal no fue mejor tampoco, con 6 matrimonios fallidos y una adicción a las pastillas.

Además, el gobierno de los Estados Unidos no le reconoció su invento junto a George Anthiel hasta 1997. Hasta entonces, el FHSS estaba clasificado como invento extranjero. Cualquier reconocimiento para Hedy habría llegado demasiado tarde, quien ya no pudo disfrutar de una patente y de ser nombrada como una de las más grandes científicas del siglo XX.

Lamarr murió en el 2000 en Florida, alejada de todo.

En Austria, el Día del Inventor se celebra el 9 de noviembre por ella.

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